Hace poco que he reanudado la vuelta a mis “entrenos” y la verdad que veo cierto parecido entre esta situación y la que suelen vivir aquellas personas que se están enamorando.
Pasan los años y por mi cabeza prácticamente pasan las mismas sensaciones y emociones. Lo primero de todo es calcular que día es el elegido para la primera cita. Una vez que queda fijada en el calendario, y mira que es algo usual, lo único que hago es darle vueltas al asunto e imaginar cómo será dicho momento.
El cosquilleo estomacal suele algo común en mí, en estos casos. La incertidumbre sobre si estaré a la altura de las circunstancias mi principal pensamiento. El desvelo ajetreado en la noche y la inquietud física es proporcional a mis ganas.
Llega el momento, a lo lejos observas tu realidad y te pones “manos a la obra”. Los primeros cinco minutos suelen ser dubitativos, pero una vez que pasan y las aguas vuelven a su cauce, la sensación mental es de tener el “tema”, dentro de la medida, controlado.
Toda precaución es poca, eso sí, la sensación de agradar y la soltura algo que aumenta conforme pasan los minutos. La felicidad por recuperar sentimientos pasados a través de una nueva experiencia se desborda. Lo vivido es similar a lo que necesitas para desahogarte. El sentirte identificado e importante lo que te llena.
Finalmente acaba todo con un buen sabor de boca y con una sonrisa de oreja a oreja, sabedor de que el primer “match ball” ha sido salvado, deseoso de repetir, ansiando la vuelta.
pfff mariano tioo... me enkanta tu blog maxo de verda esta wapisimo si señor!!!!
ResponderEliminarComoo te lo curras mariianoo! :)
ResponderEliminarPD:MMD;)