La siguiente entrada he decidido escribirla sobre un valor que considero fundamental en todo aquello que acometo a diario. Para mi es una pieza clave a la par que imprescindible.
Sin usar el diccionario, diría que es aquel valor, que posee mucha de la gente que me rodea, por el cual percibo el buen hacer en cada uno de sus actos sin que en ellos haya afán de protagonismo, lucro, arrogancia o prepotencia. Así como me dan a entender que son seres normales, los cuáles actúan desde el corazón.
Este valor es probablemente el primero que pasa por mi cabeza antes de llevar a cabo cualquier peripecia, otra cosa es que sepa trasmitir con dichos actos el mismo. Por ello siempre rondan en mi cabeza las siguientes preguntas: ¿Es posible ser humilde? ¿Y trasmitir humildad?
Tanto para la primera como para la segunda pregunta que me planteo pueden existir varias vías (distintos puntos de vista) que faciliten dichas respuestas. Para la primera creo que sí, que es posible ser poseedor de dicha palabra como adjetivo calificativo, pero con un gran matiz, dicha persona jamás suele creer que es poseedor de la misma. En relación a la segunda, creo que está íntimamente ligada con la primera, es decir, algo que no se es no se puede trasmitir.
En definitiva, diría que es algo sobre lo cual no se debe de alardear, ya sea en público o en privado, y que va dentro de cada uno.
Quizás todo aquel que lea mi blog pueda aportarme su visión particular sobre tan apreciado valor.
yo opino como tu el que no es humilde no puede transmitir humildad.
ResponderEliminary que se diferencie bien del que hace favores para recibir algo a cambio eso noes ser humilde,yo pienso que la verdadera persona que es humilde es aquella que te ayuda sin que tu se lo pidas
saludos!
"duro duran"