La pregunta por antonomasia que me realiza la gente a menudo es ¿por qué corres? Acompañada, la misma, de una risa un tanto irónica dando lugar a entender que uno no está muy cuerdo (en cambio aquellos que acuden al gimnasio o juegan al fútbol si son de respetar).
Es muy sencillo argumentar mi discurso con anotaciones tales como: "...libero energía...", "...es bueno para mi salud...", "...quiero estar en forma...", etc.
Pero la realidad va un pasito más allá, simplemente:
Disfruto con lo que hago,
Me hace feliz,
Me siento realizado y,
Es mi estilo de vida.
Y tardes como las de hoy, en las que el viento, la lluvia y el frío son una tónica habitual, son quizás las menos apropiadas para la práctica de mi deporte, pero a la vez de las que uno sale más reforzado moralmente.
"...no importa el tiempo, lo importante es llegar a la meta..."
Hace aproximadamente unas 24 horas o así, y en el transcurrir de las mismas, he llegado a la conclusión de muchas cosas interesantes que me aportan ciertas personas. Tal vez, todo ello se deba al hecho de haber estado en el lugar oportuno, a la hora justa y con la compañía apropiada.
Ahora creo que con anterioridad he partido de una tesitura incorrecta, y es que poner excusas es algo fácil, pero quizás sea un acto de inmadurez por mi parte. Los problemas se resuelven afrontándolos y no poniendo barreras.
Diálogos con personas sensatas me han hecho ganar autoestima en mi confianza, facilitando consigo el ímpetu por seguir adelante de manera valiente. La limitación de tiempo no debe ser considerada una criba, sino un obstáculo que sobrepasar.
Si muchos sujetos, a diario, son capaces de llevar adelante varios quehaceres y son competentes para reservar cierto tiempo a su hobbie, aquellos que no estamos tan restringidos también podemos.
El transcurrir de semanas me ha hecho concretar mi futuro reciente. Ni la más exhaustiva planificación ha conseguido impedir el cambio que venía asomando a lo lejos. Sé que a nadie le gusta una tormenta, pero es cierto que todos estamos de acuerdo en que el agua siempre viene bien.
No es algo fácil de digerir, dado que el inicio de temporada era halagüeño a la par que optimista. Pero la limitación temporal a la que me veo enclaustrado hace que dicha decisión sea irrevocable.
Por un lado es un riesgo grande, dado que tenía puesto mis cinco sentidos en volver a ser el que fui, que no es poco. Y mi convicción era la apropiada para conseguir tal logro. Pero por otro, se me presenta una oportunidad de esclarecer mi futuro dotándolo de equilibrio y dejar a un lado la austera precariedad que me envuelve a día de hoy.
Pese a que los días pasan con lentitud, se que estos 7 meses desfilarán con una gran rapidez.
Hace un tiempo prometí hacer de la constancia la mayor de mis virtudes, y por suerte o desgracia deberá ser así. Con la salvedad de que mi alianza con ella era a nivel deportivo. Ahora, no queda otra que cambiar de rol.
No es fácil sacrificar tu estilo de vida por ser alguien de provecho, pero ya va siendo hora. No podemos vivir del aire. Es época de cambio. Tal vez el día de mañana obtengamos los frutos merecidos.
Simplemente es cuestión de que pasen los días y valorar lo acontecido desde otro punto de vista, sacándole el mayor de los jugos al nuevo presente.
La importancia de aquello que rodea a uno sólo es dada y apreciada en el momento que ese bien material o individuo deja de estar a tu lado.
La impotencia se adueña del estado emocional de uno, la negatividad aflora por los bellos de la piel, lo cotidiano se vuelve eventual, el sollozo le gana la partida a la sonrisa, la coherencia le cede el paso a los desvaríos.
La sensación de confusión se eleva a la máxima potencia. Predecir lo futurible es algo surrealista. Querer y no poder, lo común.
¿ Existen soluciones a las limitaciones mentales ?
Dicen que si. Puede ser que amoldarse a la realidad que se te presenta sea lo más lógico. Pero mientras tanto el camino resulta pedregoso y el tiempo prácticamente se detiene. Quizás el cambio sea para mejor.
Embaucado por un aura de optimismo, el cual está altamente condicionado por el entorno que me rodea así como por la necesidad de mejorar y estar a gusto conmigo mismo, creo que he llegado a un momento clave, en el que debo mostrar un carácter más arraigado a la par que sublime a nivel verbal, dando a entender con ello mi compromiso en todo lo acordado.
Parto de la premisa de que es algo personal, así como un gesto de necesidad. El tiempo pasa y más que parquedad de adquirir nuevos roles y comportamientos es una obligación. Acto con el lo único pretendido es evolucionar.
No se trata de ser mejor que nadie, sino consecuente con mis motivaciones. Dicho adeudo lo veo desde dos vertientes:
Por un lado debo ser tenaz, aplicado, comprometido, constante y atento con mis metas personales. Para ello, el orden y la dedicación me ayudarán a lo mismo. Y por otro, responder con acierto a mis deudas adquiridas con el grupo de mortales que me envuelve.
Dos semanas de intensa reflexión me han servido para tener un nuevo motivo a la hora de escribir y así transmitir mis pensamientos.
Si bien el factor predominante en la temporada pasada fue el pesimismo, ésta todo ha cambiado y para mejor. Tras el análisis de la misma deducí que la confianza en mis posibilidades había sido escasa; los objetivos a lograr inexistentes; el afán por mejorar efímero, las ganas por aprender estaban de vacaciones, el camino de la felicidad era irregular, con multitud de charcos y bastantes zonas embarradas; el rol a desempeñar me infravaloraba; la constancia una aliada que me daba una de cal y otra de arena, es decir, un auténtico desastre. Pese a todo y teniendo en cuenta que mis pensamientos no me acompañaban, lo intenté.
Sabía que ese intento tarde o temprano iba a dar sus frutos y así ha sido, más tarde que temprano pero los ha dado. Ahora todo es diferente, confío en mis posibilidades; tengo dos grandes objetivos a cumplir a largo plazo que pienso alcanzar con exquisitos resultados; mi afán de superación me desborda en ocasiones; aprendo cosas porque se que puedo y debo; mi camino cruza por una pradera inmensa: acepto el papel que cumplo en la actualidad y me gusta; y por si fuera poco dos personas, de las cuales no pienso dar nombres, me han enseñado a aliarme con la señora constancia y con su amiga perseverancia.
Cuando la vida me enseño su cara más amarga tuve la templaza de esperar a que se le pasara ese enfado, bajo mi punto de vista, injustificado y poco a poco creo que obtengo mi recompensa.
Tal vez surjan adversidades a lo largo de este nuevo camino, pero el hecho de saber cómo afrontarlas me da la confianza suficiente para tomarlas como simples anécdotas.
Curiosidades de la vida me hacen hablar de una serie de personas que actualmente son bastante importantes en mi devenir diario.
Hace cuestión de algo menos de 6 meses, durante una carrera popular en la localidad malagueña de Antequera, y tras dialogar con uno de lo componentes de mi club inicié lo que en la actualidad es mi gran pasión, el entrenar o aportar mi granito de arena al atletismo y en este caso a mi club.
Dicho amigo llevaba a una serie de chavales un par de días en semana a entrenar al campo de fútbol de pueblo, Encinas Reales. Tras la conversación mantenida con Manolo, decidimos que les iba a pasar un plan sobre lo que podían realizar en sus entrenamientos. La situación se fue alargando y sin darnos cuenta todo esto ha derivado en una especie de responsabilidad gratificante para mí que me gusta realizar buscando como recompensa la satisfacción que obtengan ellos. Ahora más que dar consejos, tomos decisiones.
Todo ha cambiado mucho, se ha ampliado la gama de ejercicios a realizar, las horas de entreno semanales, el tema de la hidratación durante el mismo, el cambio de muda tras la finalización, la puntualidad y las metas a conseguir. Tal vez, de momento, no dispongamos de muchos medios materiales para realizar nuestras sesiones diarias, pero todo ello lo cubrimos con una ilusión desbordante.
Quizás lo más correcto ahora se presentar a los mismos:
·Javi: el pequeño del grupo. Dada su edad realiza pocos entrenamientos. Aún así posee una gran calidad y consigue muy buenos resultados en cada una de las competiciones en las que participa.
·Mariano chico: un niño noble a la par que protestón que con insistencia mejorará.
·Juanlu: el más ilusionado de todos. Cumplidor, constante, entregado y peculiar. Posee una gran zancada que le debe proporcionar buenos resultados. Así como poca coordinación en su braceo. Al final de la temporada se notará el trabajo. No sólo va a aprender a correr sino también a hacer uso de los ordenadores.
·Pedro: como él dice: “…el sex-simbol…”. Tiene ganas de demostrar que puede hacer cosas interesantes dentro de este deporte. Sólo necesita oír a los mayores de su club que ya poseen experiencia. Cualquier comentario externo a su club sólo le reporta pérdida de energías para alcanzar sus metas.
·Juanjo: el sensato. Presenta cualidades físicas como para correr más del doble de lo que demuestra en la actualidad. El tiempo me dará la razón.
·Manolo: el mayor de todos y lógicamente el más coherente. Yo diría que mi mano derecha en tierras belicas. La persona que me facilita en gran cantidad el trabajo. En apenas 5 semanas ha mejorado una cosa bárbara. Y más que le queda aún. La seriedad que necesito en la distancia.
No sé si me equivoco o acierto al escribir lo anteriormente leído, pero la verdad es que he sentido la necesidad de reconocer el esfuerzo que están haciendo estas personas tanto por mejorar a nivel particular como por hacer que mi ilusión de entrenar se vea recompensada. Gracias a ellos la grandeza de este deporte es mayor aún.
Hace poco que he reanudado la vuelta a mis “entrenos” y la verdad que veo cierto parecido entre esta situación y la que suelen vivir aquellas personas que se están enamorando.
Pasan los años y por mi cabeza prácticamente pasan las mismas sensaciones y emociones. Lo primero de todo es calcular que día es el elegido para la primera cita. Una vez que queda fijada en el calendario, y mira que es algo usual, lo único que hago es darle vueltas al asunto e imaginar cómo será dicho momento.
El cosquilleo estomacal suele algo común en mí, en estos casos. La incertidumbre sobre si estaré a la altura de las circunstancias mi principal pensamiento. El desvelo ajetreado en la noche y la inquietud física es proporcional a mis ganas.
Llega el momento, a lo lejos observas tu realidad y te pones “manos a la obra”. Los primeros cinco minutos suelen ser dubitativos, pero una vez que pasan y las aguas vuelven a su cauce, la sensación mental es de tener el “tema”, dentro de la medida, controlado.
Toda precaución es poca, eso sí, la sensación de agradar y la soltura algo que aumenta conforme pasan los minutos. La felicidad por recuperar sentimientos pasados a través de una nueva experiencia se desborda. Lo vivido es similar a lo que necesitas para desahogarte. El sentirte identificado e importante lo que te llena.
Finalmente acaba todo con un buen sabor de boca y con una sonrisa de oreja a oreja, sabedor de que el primer “match ball” ha sido salvado, deseoso de repetir, ansiando la vuelta.
Quizás no sea la última vez que reflexiono, un poco, acerca de este tema. De ahí la entrada que llevo a continuación.
Dicho “destino” lo encaro desde dos vertientes. Por un lado me pregunto que es lo que me ha llevado a ser lo que soy, mientras que por otro lado pienso que camino futurible coger para llegar a un confortable destino, a la vez que anhelado.
Tal vez lo más influyente a lo largo de mi “no” dilatada vida haya sido mi entorno familiar y mi grupo de iguales.
Los primeros por norma general son los que actúan como protectores de uno, los que se supone que van a dar la cara por ti, aquellos a quienes importas realmente, seres que deben de inculcar valores cívicos. Es decir, aquellos que quieren lo mejor para ti y que curiosamente ese “mejor para ti” no suele estar relacionado con aquello que te hace feliz.
Los segundos son aquellos con los que te identificas, con los que uno descubre las inquietudes de la vida, con los que puedes “madurar” sin auxilio paternal, con los que la palabra “felicidad” se hace algo cotidiano, con los que luchas por no ser menos, con los que te sientes valorado y un sin fin de “historias” más.
La suma de estas dos mini-vertientes dan como resultado lo que uno es a día de hoy, generoso, constante, práctico, iluso, protestón, afable, ambicioso, directo, realista, disciplinado, voluntarioso, tímido, soñador, etc.
Por otro lado, el primer paso para la mejora como persona es reconocer aquello en lo que uno no está del todo acertado y, por consiguiente, falla. Este es el punto de partida para conseguir llegar al destino final, al cual podemos denominar como “equilibrio emocional”.
Si a ese primer reconocimiento se le añade fuerza de voluntad y afán de superación puede que se consiga un camino por el que andar con una base estable y sólida. Pero para ello es necesario contar con un optimismo mental interesante a la par que eficiente.
Indudablemente, todo aquello que ha influenciado con anterioridad lo va a seguir haciendo en la actualidad, pero quizás con un matiz diferente, ahora uno es capaz de afrontar con mayor solvencia cualquier tipo de crítica, ya sea destructiva o constructiva.
Cada día que pasa es un “pasito” menos que dar hasta dicha cima.
Reflexiones que lleva uno a cabo durante mucho tiempo, y que dan bastante que pensar, hacen que lleve a cabo la siguiente entrada.
Lo más seguro es que en la actualidad el alcance del equilibrio físico y por consiguiente su bienestar no sea una tarea ardua en mi devenir diario. Es algo que creo tener altamente controlado, con las salvedades de ciertos momentos determinados en los que el organismo denota una cierta tensión que se sale de lo normal y por ello debemos de aplicar lo que todos conocemos como descanso.
El problema radica cuando se necesita como algo esencial e imprescindible aspectos como la armonía y el equilibrio emocional. Quizás, tras una conversación halagüeña con alguien de confianza, si es que existe dicho ser, uno pueda encauzar su camino. Pero claro, para ello, es importante que la sensación tras susodicha conversación no sea la de sentirse vano. Es decir, ¿cómo encuentra uno estabilidad si por muchas o pocas que sean las ayudas que recibe o que dispone tiene una sensación interior de vacío? Esta es una de las preguntas que me planteo en la actualidad y a la cual no le veo respuesta a día de hoy.
Si divido el equilibrio emocional en dos partes siendo una de ellas la estabilidad de poseer aquellos bienes materiales que uno considera necesarios para ser feliz y por otro lado la firmeza de sentirse querido, valorado, necesario e importante para alguien, llego a la conclusión de que todo aquello que me rodea en la actualidad me da estabilidad y me aporta tranquilidad. En cambio, puede que sea cierto que en un mundo tan grande como este haya algunos/as que otros/as que valoren el cómo es uno, pero no tengo tan claro, directamente lo dudo, que haya gente que me pueda considerar y hacer sentir importante.
¿Es un problema de apreciación emocional de la gente o es que uno tiene una coraza demasiado grande y ancha?
Sea como fuere y pensando con positividad creo que cada minuto que pasa es uno menos para que haya un giro de ciento ochenta grados en dicha situación, haciendo con ello de este bosque una pradera.
“…el problema no radica en la compañía diaria sino en el vacío que se siente cuando finaliza el día…”
La siguiente entrada he decidido escribirla sobre un valor que considero fundamental en todo aquello que acometo a diario. Para mi es una pieza clave a la par que imprescindible.
Sin usar el diccionario, diría que es aquel valor, que posee mucha de la gente que me rodea, por el cual percibo el buen hacer en cada uno de sus actos sin que en ellos haya afán de protagonismo, lucro, arrogancia o prepotencia. Así como me dan a entender que son seres normales, los cuáles actúan desde el corazón.
Este valor es probablemente el primero que pasa por mi cabeza antes de llevar a cabo cualquier peripecia, otra cosa es que sepa trasmitir con dichos actos el mismo. Por ello siempre rondan en mi cabeza las siguientes preguntas: ¿Es posible ser humilde? ¿Y trasmitir humildad?
Tanto para la primera como para la segunda pregunta que me planteo pueden existir varias vías (distintos puntos de vista) que faciliten dichas respuestas. Para la primera creo que sí, que es posible ser poseedor de dicha palabra como adjetivo calificativo, pero con un gran matiz, dicha persona jamás suele creer que es poseedor de la misma. En relación a la segunda, creo que está íntimamente ligada con la primera, es decir, algo que no se es no se puede trasmitir.
En definitiva, diría que es algo sobre lo cual no se debe de alardear, ya sea en público o en privado, y que va dentro de cada uno.
Quizás todo aquel que lea mi blog pueda aportarme su visión particular sobre tan apreciado valor.
Tras observar y analizar las impresiones que me han trasmitido en mi último trabajo, el Summer Camp 2010 de Aguadulce, llevo a cabo la siguiente entrada. Las mismas hablaban siempre de mi fuerza de voluntad. Siendo esto algo gratificante para mi.
Y es que en cualquier lugar que he estado siempre, trabajando, de vacaciones, de tapas, etc., se ha comentado la capacidad física que supuestamente poseemos aquellos que mostramos un gran interés en la realización de actividades deportivas. Es decir, me han trasmitidos puntos de vista en los que sólo he podido deducir que somos lo que somos, ni mejores ni peores, gracias al “portento físico” que poseemos, así como a la disponibilidad de tiempo que se supone que tenemos.
No digo lo contrario, es cierto que a diario practicamos deporte, que destinamos nuestro tiempo de ocio y tiempo libre al mismo y que en muchas ocasiones tenemos una serie de “horas extras” que nos facilitan la práctica del mismo.
Pero esto no lo es todo. No sólo llevamos a cabo un sacrificio físico constante sino que también lo hacemos a nivel mental. Tal vez este apartado sea fundamental y esencial.
Si tengo que definir la expresión “fortaleza mental”, diría que es aquella capacidad psíquica que te permite conseguir tu objetivo, en el tiempo marcado o no, posibilitando a la larga, y tras un sacrificio prolongado en el espacio, la sensación de superación personal, evitando la tan ansiada devoción social.
Dicha fortaleza es la que nos permite:
Øsoportar temperaturas altísimas superiores a los 40º,
Øentrenar con una humedad del 85%,
Øsuperar la deshidratación,
Øtener la sensación de “brisa suave” con “ventoleras” superiores a los 50 km/h,
Øsentirnos “cálidos” con un frío intenso y una sensación térmica inferior a los 0º,
Øel estar 8h trabajando y ser capaces de colocarnos la zapatillas de deportes y salir a correr,
Øel cambiar una silla de la biblioteca por la pista de entrenamiento,
Øhacer oídos sordos antes comentarios desafortunados y seguir con nuestra tarea,
Øetc.
Mientras que hacemos de cada una de estas inclemencias una aventura más que superar, nuestra fortaleza y afán de superación crece un poquito más.
Este puede ser uno de nuestros grandes secretos, el cual nos hace especiales así como diferentes al resto. Ni mejores ni peores, simplemente nosotros.
Recordad en los momentos difíciles que siempre habrá un compañero de hobbie en otro lugar, pero con inclemencias similares, luchando por superarse.
Hace cuestión de algo más de 4 semanas emprendí un viaje hacia lo desconocido por así decirlo, dado que comenzaba una aventura en un mundo un poquito-bastante efímero en mis quehaceres diarios.
En cuestión de días pasé de hablar un " perfesto andalú " a comunicarme en inglés con todo aquel que me rodeaba. Recuerdo como, si hubiera ocurrido hace un cuarto de hora, mi primera reunión con mi grupo (Edhel, Inés, Eva, Tom y Jenny), cuantas cosas se dijeron en un inglés pronunciado a la velocidad de la luz. Desde entonces ha hecho mucha calor y nos han picado muchos insectos (mosquitos, arañas, etc.), recordad que estamos en verano, y algo ha mejorado mi oído.
Puedo decir que he aprendido algo de este idioma mundial, así como que he pasado las mejores vacaciones pagadas de mi vida. La única forma de quedarme con la conciencia tranquila es dedicar unas breves palabras para aquellos que han compartido este intenso mes junto a mi:
Edhel (Yellow): una auténtica " tanlent show ". Happy you have me
Inés (April): mi " fashion girl " que sabe hacer de todo. Polivalente al máximo.
Eva (Eve): la mámá del grupo. Bondadosa a más no poder.
Jenny: mi " small sister ".
Tom (Tomato): un gran tipo, mi hermano del grupo.
Mere: una auténtica líder.
Lara (Valkirie): divertida a más no poder.
Wifi: You're my sunshine, no digo más.
Claudia (Juliet): mi rival preferida, grandes "piques".
Antonio (Anthony): gran persona donde las haya.
Edu (Eddie): dj, humorista, para que más...
Ale: de todo un poco... (grande no, lo siguiente)
Juana: una crak.
Carmen: una gran mujer.
María: chica divertida donde las haya.
Pablo: el sex-simbol del camp, gran persona no cabe duda.
Noe (Coco): la sonrisa del camp, " mi preferida " (sin ánimo de lucro).
Peter: un tio con el que se puede hablar.
Carolina: una delicia de niñas (sin malos pensamientos).
Barry: el tío del " Focking " en la boca. Divertido.
Bea: la chica rosa del camp, que graciosa eres leche.
Lucía (Lucy): Lucía es Lucía, diversión asegurada.
Adrián: un auténtico " crak ".
Saray y Vicky: casi hermanas, grandes niñas.
Adolfo (A.J.): paso palabra máquina jejeje
Eva: la novia de Jose que no es poco, gran chica.
Canta (Ow Ow): me encanta tu forma de estructurar comentarios. Ingenioso como el que más.
Nayive: buena chica, el " more stronger " lo tengo marcado en mi mente.
Lupy: sensata y coherente.
Jose (Ey Ey): un máquina sin duda alguna.
Owen: pintas de filósofo.
Barbie: la más guapa del camp con y sin maquillaje. Estupenda persona.
Leti: me entaca tu humor.
Mónica: la dueña de la pista de los viernes noche.
Inma y Lina (Chip & Chop): amantes de las Spice Girls.
Juanfe: el mejor improvisador de rap que he visto.
Dani: de sevillanas maneras Fali........." Increible "
Elena (Hilary): apañá con eso lo digo tó no¿?
Sergio: un grande de España.
Mar: DI - VER - TI - DA ¡¡¡ " teacher "
Tiasha y Gio: una parejita sólida.
No se si olvido nombres, en ese caso disculpame. En resumidas cuentas cuentas, un grupo apaño y bastante divertido. Gracias por todo. El año que viene más y mejor.
Dicen que la distancia hace el olvido, por este motivo nací yo, para ser la excepción que confirma la regla y siempre acordarme de todas aquellas personas que me han aportado algo en la vida.
Recuerdo como si fuera ayer, a parte de por el frío que hizo, el día que debutamos en el cross de Alfarnate. Desde entonces han ocurrido un sin fin de cosas, para que ocultarlo. Pero este magnífico deporte que compartimos nos ha ayudado a mantener el contacto.
Han pasado casi 11 años desde entonces, en los que el tiempo me ha ayudado a conocerte mejor y a tratar de absorber aquellos valores que posees.
Mientras que unos contemplan una actitud chulesca en tus actos yo aprecio seriedad por aquello que practicas y amas. Dicen que eres poco sociable, es decir, “rarito”, y la verdad es que no estoy nada de acuerdo con este comentario. Simplemente tu responsabilidad a la hora de entrenar, durante 2 o 3 horas al día, te hacen mantenerte un poco distante.
En estos últimos 9 meses he aprendido a ver que la constancia es la que te ayuda a mejorar y te acerca a tus objetivos. Haré de ella la temporada que viene el pilar fundamental de mis entrenamientos.
El nivel y la calidad que demuestras en cada una de las zancadas que das son directamente proporcionales a la capacidad que tienes para animar a los demás durante su entreno, haciendo que este sea más ameno y llevadero.
También te implicas en los demás, e intentas de aconsejar con objeto a que mejoren o a que cambien su actitud, por lo que eres un buen amigo y compañero.
El destino hace que dejes tu ciudad natal, quien sabe si para toda la vida, y con ella a muchos de los que te aprecian, a la par que hace que me yo me marche durante un mes por razones laborales y no tenga mejor manera de despedirme que esta.
Sin duda alguna, a partir de septiembre habrá que adaptarse a entrenar sin ti y a verte en ocasiones puntuales. Suerte que vivimos en la era de las tecnologías y estas nos ayudan a no perder el contacto.
1.Seriedad
2.Responsabilidad
3.Constancia
4.Capacidad para animar
5.Amistad
6.Compañerismo
“…para unos un hasta siempre para mi un hasta pronto…”
Cavilando últimamente a nivel mental y tratando de encontrar una palabra que pueda definir mi estado más personal creo que he dado en la tecla, es decir, ya sé sobre qué redactar. Por consiguiente, tengo un motivo más por el cual escribir otra nueva entrada.
Si nos atenemos a lo que dice el diccionario, podemos decir que " SINCERIDAD " es la falta de fingimiento en aquellos cometarios ejecutados por un individuo.
Quizás ella sea la palabra que mejor defina mi forma de actuar últimamente. Sin que aquello que acometo sea una acción positiva o negativa, trato de llevarla a cabo con honestidad y algo de rigor. Pese a ello, se de las limitaciones que poseo y consecuentemente debo mejorar.
Si esta es la palabra que rodea mi día a día, debo decir también que tras hacer una reflexión personal y analizar ciertas situaciones, provocadas lógicamente por el comportacimiento de ciertos " personajillos ", vivo rodeado de gente " in-sincera ", que ocultan tras su verborrea oral actos lucrativos a la par que prepotentes.
Curiosa paradoja: el intento de legalidad que trato de darle a mis actos, para sentirme bien conmigo mismo, inmiscuida por el mal hacer de sujetos frívolos.
Eso sí, ahora que he encontrado una forma de actuar que me hace sentir bien no pienso cambiarla.
Con el pasar de los años el ser humano tiende a madurar, no sólo en su actitud, sino también en su forma de entender la vida y, por consiguiente, en aquellos objetivos que visiona y prentende alcanzar.
Tal vez creo que esto es lo que me ha pasado a mí en estos últimos 10 meses. Sin saber el por qué del asunto dejé de encontrar alicientes y objetivos suculentos y apetecibles para seguir entrenando con garantías a una mejora personal.
El nuevo viaje que emprendí fue el de ser formador. Siendo un gran desconocido en este punto de vista del atletismo, puse todo mi interés en coger lo bueno que me aportarón mis profesores, que no fue poco. Y tras un periplo de una más que dudosa incertidumbre, una serie de seres me dieron la oportunidad de intentar poner en marcha mi ideología como entrenador, sin el medio a ser los " conejillos de indidas " de alguien bastante verde en el tema. Hasta el punto de idolatrarme y venerarme de manera inmerecida.
Quizás todo aquello que recibo y que me congratula a nivel emocional es lo que hace que a día de hoy preste más atención a esta actividad, la cual no me repercute ningún tipo de remuneración económica, que a lo que viene siendo mi trabajo en sí.
No cabe duda de que poder emprender un proyecto y ser uno quién maneje el timón es algo emocionante. El sentirse a gusto consigo mismo a la par que sabiendo que los demás difrutan con ello es prácticamente a lo más que puedo aspirar como persona, y de momento espero ir por el buen camino.
Aún así:
"...hago de cada crítica que recibo un objetivo a superar, así como de cada alago con el que me cortejan una llamada de atención..."
Sin saber el por qué de este asunto planteo la siguiente entrada de mi blog. No es algo habitual en mi vida, pero quizás tampoco sea un acontecimiento primerizo en la misma, dado que en infinidad de ocasiones nos encontramos con seres que nos cogen cariño sin conocernos prácticamente.
Cuando uno se para a hacer un análisis crítico sobre como es en realidad, y no como suele actuar, desde un punto de vista objetivo llega a la conclusión de que es uno más, es decir, poseo una gran escacez de virtudes con " unos poquitos de bastantes " de defectos. Al final de la reflexión uno deduce que tiene muchos apartados, de su forma de actuar, en los que debe mejorar para llegar a mostrar quién es en realidad.
El pensar que es inmerecido todo aquello que recibo tiene su razón. En la mayoría de ocasiones por el simple hecho de ser natural hago conmetarios inadecuados, uso una tonalidad de voz inapropiada así como un léxico desaconsejado para un futuro docente, que nada más ser recibido por el receptor, de dicha información, puede crear una infortuita confusión. Otro aspecto del mismo es la intencionalidad que yo le aplico, generalmente inofensiva. Con todo ello no quiero decir que sea un " bocazas ", simplemente que debería de contar hasta 10 antes de responder cualquier pregunta que pueda interpretar, de manera personal, como una pregunta de doble sentido. Acto que repercutiría de forma positiva sobre lo que pueden llegar a pensar los demás de mi.
Tal vez susodicho " aprecio " venga infundado por comentarios de terceros que consideran puros y sinceros algunos de los actos con los que trato de brindarles, ya sean estos más o menos acertados. Así como mi sorpresa por los mismos venga dada por la desconfianza que en momentos determinados recibo de ciertas personas.
La única manera que a día de hoy, ronda en mi cabeza, para agredecer dicho aprecio, es actuar pensado con la cabeza, por consiguiente, demostrando con hechos que el mismo tiene un por qué. Y como no, mejorando mi expresión verbal. De manera filosófica digo que este "...aprecio inmerecido..." trataré de pagarlo con "...cariño justificado...".
Sin duda alguna es una pieza clave y psicológica que me ayuda a mejorar como persona y a alcanzar mis objetivos. Gracias.
Tras cierto tiempo indagando en varias páginas web, en cd's antiguos grabados con fotos y preguntando a mis amigos por fotos de temporadas pasadas puedo decir que he dado con una de las instatáneas más antiguas que existen sobre mi. Es la siguiente:
El por qué de la imagen es muy sencillo, ahora lo entendereis. Y es que, a través de ella puedo hacer mi entrada. Curiosamente en el circuito que se puede observar en la foto, hice mi debut como atleta a nivel oficial (antes había corrido unos meses atras la carrera contra La Droga de mi pueblo), es Alfarnate. Fueron unos 3.500 metros aproximadamente que realicé en 13'55". Lo mejor de aquello es que guardo la clasificación de aquella competición. Es la siguiente:
INFANTIL MASCULINO (DISTANCIA 3.5000 m)
1.- Noel Montero Fenández (San Pedro)
2.- Daniel Pérez Martinez (San Pedro)
3.- Antonio Criado González (Ahhaurín el Grande)
4.- Álvaro Gutierrez Gallego (Nerja)
5.- Antonio López Delgado (San Pedro)
6.- Khalid Marssou (San Pedro)
7.- Eduardo Sanz Fernández (Nerja)
8.- Leopoldo Jiménez Luque (Vélez-Málaga)
9.- Alejandro Vargas Martín (Nerja)
10.- Francisco Pareja Alba (San Pedro)
11.- Mariano Porras Cabrera (Cuevas de San Marcos)
Así hasta 39 participantes....
Desde aquel 28 de noviembre de 1999 ha llovido mucho, no lo niego. Pero aún sigue muy presente en mi cabeza. Recuerdo que el día de antes José Guerrero me dijo: "...sssss¡¡¡ eh¡¡¡ Mariano, Mariano¡¡¡ dónde vas a estas horas¿? vente mañana a correr a Alfarnate con tu primo y conmigo¿? que cuando acabes de van a dar un bocata...". Palabras más que suficientes para convencerme.
Puede parecer un día más, pero para mí no lo fue. Ese día nací atléticamente hablando y desde entonces han pasado casi 11 años.
¿Qué quiero dar a deducir con todo esto? Pues es muy sencillo, principalmente agradecer ese comentario, tal vez un poco absurdo ahora que lo pienso pero suficiente para cambiarme la vida a mejor. Palabras tontas pero que me calaron profundamente. También dejar claro que no renuncio a mis orígenes y que sé valorarlos o simplemente que lo intento.
Años más tarde, a mediados de enero del 2002 empecé a entrenar con Jesús Corcelles (entranador del Club Atletismo Mainake). Mi primer club. Ya era juvenil de primer año. Tampoco me olvido de mi primer compañero de entrenos, Miguel Sudri. Ni de mi primer entrenamiento:
Lunes 14 enero 2002: (La Malagueta 17h45')
39' carrera continua + Estiramientos
Martes 15 enero 2002: (Carranque 17h30')
12' Calentamietno + T. Carrera + 10 x 200 m Interval + 5' Rodar + Estiramientos
Miércoles 16 enero 2002: (La Malagueta 16h30')
40' carrera continua + Estiramientos
Jueves 17 enero 2002: (La Malagueta 18h)
50' carrera continua + Estiramientos
Viernes 18 enero 2002: (La Malagueta 16h30')
15' Calentamiento + T. Carrera + Fartlek 10 x (2' suaves + 50" medios + 10" fuertes) + 15' Rodar + Estiramientos
Sábado 19 enero 2002:
Descanso
Domingo 20 enero 2002: (Los Llanos, Coín 11h)
Cross de Coín
Que grandes tiempos y momentos. Ahora me toca también vivirlos como entrenador de varios atletas de mi actual club.
La llegada de la primavera provoca un cambio, anual, en el ser humano, por ello, ninguno de nosotros somos indiferentes a lo que narraré a continuación. Sin saber el por qué exacto, causa en nosotros efectos, ya sean positivos o negativos.
Todos estos efectos me dan lugar a que piense en un palabra, motivación. SIn conocer una razón concreta puedo decir que año tras año al llegar a estas alturas, mis sensaciones son las mismas.
Tengo ganas de desaparecer con obejto a hacer "...borrón y cuenta nueva...". Tal vez el recorrido sea demasiado largo para los kilómetros que soy capaz de hacer , es decir, las expectativas superan a los esfuerzos que uno es capaz de realizar para conseguirlas.
Quizás el hecho de hacer hincapié en el objetivo a lograr sin valorar el proceso de aprendizaje y los contenidos para conseguirlo haya sido un grave error, del cual se debe de aprender con la finalidad de no volver a tropezar más con la misma piedra.
La gran duda que emerge en mi pensar, es la de saber si seré capaz de encontarla para que sea una más en mi día a día. Por ello, me planteo una serie de prenguntas como las siguientes:
¿Qué es aquello que me entusiasma más?
La verdad que para contestar a esta pregunta debo de meditar bastante evitando que hable mi intelecto, respetando consigo el turno preferente que en este caso tiene mi corazón. Seguro que de entusiasmo sabe más mi corazón que mi intelecto.
¿Cuáles son los mayores tanlentos que poseo?
En un momento como este, en el cual uno no es capaz de encontrar objetivos por los que luchar y sentirse bien conmigo mismo, resulta complicado llegar a valorar aquello que te caracteriza desde un punto de vista positivo.
¿Qué es lo que me hace sentir más feliz?
Al igual que el resto de la humanidad, muchas son las cosas, momentos y personas que te hacen sentir feliz (especial). A lo mejor, a través del aferro a ellas se pueda conseguir tener una sonrisa de oreja a oreja de manera natural. Sin olvidar nunca los pequeños detalles, que son los que se te quedan guardados en ese pen-driver llamado "memoria".
Tres preguntas con tres soluciones diferentes según el punto de vista de cada uno, que me deben de ayudar a mejorar en este apartado tan abstracto, ahora mismo para mí, pero a la vez tal vital.
Tendré que hacer caso a Z.Ziglar que en una ocasión dijo: “La gente muchas veces dice que la motivación no dura. Bien, tampoco nos dura el baño que tomamos en la mañana; por eso la recomendamos diariamente”.
Quizás el título de la entrada sea más propio para redactar una situación complicada a nivel sentimental. Y bueno, por qué no, se puede también interpretar así, no lo niego.
En infinidad de ocasiones alardeamos de estar bien rodeados, con gente que nos hace reir, que nos apoya moralmente, que nos echa una mano y varias cosas más que ahora no alcanzo a recordar.
Y sí, es cierto. ¿Quién no echa unas risas a diario con sus amigos o colegas de hobbie o trabajo? Pues la verdad que todos los hacemos. Pero este acontecimiento no implica que pese que a nivel físico esté uno rodeado de seres humanos llegue a sentirse así por dentro.
La comodidad moral no se consigue a base de alagos y reconocimientos de actos bien ejecutados. Es algo que va más allá, está dentro de cada uno e intimamente relacionado con su autoestima.
Hasta el ser más sociable puede llegar a sentir este vacío. Si si, risas y diálogos con un sin fin de personas al cabo del día, pero es sólo para pasar el rato y tratar de evitar a la dichosa amiga soledad.
Para unos esta sensación se asocia a aquellos individuos que llevan a cabo sus quehaceres cotidianos de manera solitaria. Pero nada más lejos de la realidad, creo que este estado es aquel que sientes internamente cuando finaliza el día y haces balance del mismo llegando a la conclusión de que te sientes sólo y no tienes nada.
Tal vez existen soluciones, y creo que la más optimista de todas es cambiar la actitud con la que uno afronta su devenir diario, haciendo hincapié en aquello realmente positivo y que nos causa sensación de biniestar. Para nada, en este caso una retira a tiempo en una victoria, quizás se pueden estar perdiendo batallas por el camino pero la guerra aún no ha terminado. Por ello debemos de buscar la felicidad en las pequeñas cosas, al fin y al cabo son las que nos marcan y nos suben la moral.
Es época de hacer tripas corazón y de aferrarse a la majestuosidad de lo imposible para encontrar nuestro aliciente para seguir adelante.
Mi verdad más sincera, sólo hace falta extrapolarla al sentido atlético.