La importancia de aquello que rodea a uno sólo es dada y apreciada en el momento que ese bien material o individuo deja de estar a tu lado.
La impotencia se adueña del estado emocional de uno, la negatividad aflora por los bellos de la piel, lo cotidiano se vuelve eventual, el sollozo le gana la partida a la sonrisa, la coherencia le cede el paso a los desvaríos.
La sensación de confusión se eleva a la máxima potencia. Predecir lo futurible es algo surrealista. Querer y no poder, lo común.
¿ Existen soluciones a las limitaciones mentales ?
Dicen que si. Puede ser que amoldarse a la realidad que se te presenta sea lo más lógico. Pero mientras tanto el camino resulta pedregoso y el tiempo prácticamente se detiene. Quizás el cambio sea para mejor.
