Tras observar y analizar las impresiones que me han trasmitido en mi último trabajo, el Summer Camp 2010 de Aguadulce, llevo a cabo la siguiente entrada. Las mismas hablaban siempre de mi fuerza de voluntad. Siendo esto algo gratificante para mi.
Y es que en cualquier lugar que he estado siempre, trabajando, de vacaciones, de tapas, etc., se ha comentado la capacidad física que supuestamente poseemos aquellos que mostramos un gran interés en la realización de actividades deportivas. Es decir, me han trasmitidos puntos de vista en los que sólo he podido deducir que somos lo que somos, ni mejores ni peores, gracias al “portento físico” que poseemos, así como a la disponibilidad de tiempo que se supone que tenemos.
No digo lo contrario, es cierto que a diario practicamos deporte, que destinamos nuestro tiempo de ocio y tiempo libre al mismo y que en muchas ocasiones tenemos una serie de “horas extras” que nos facilitan la práctica del mismo.
Pero esto no lo es todo. No sólo llevamos a cabo un sacrificio físico constante sino que también lo hacemos a nivel mental. Tal vez este apartado sea fundamental y esencial.
Si tengo que definir la expresión “fortaleza mental”, diría que es aquella capacidad psíquica que te permite conseguir tu objetivo, en el tiempo marcado o no, posibilitando a la larga, y tras un sacrificio prolongado en el espacio, la sensación de superación personal, evitando la tan ansiada devoción social.
Dicha fortaleza es la que nos permite:
Ø soportar temperaturas altísimas superiores a los 40º,
Ø entrenar con una humedad del 85%,
Ø superar la deshidratación,
Ø tener la sensación de “brisa suave” con “ventoleras” superiores a los 50 km/h ,
Ø sentirnos “cálidos” con un frío intenso y una sensación térmica inferior a los 0º,
Ø el estar 8h trabajando y ser capaces de colocarnos la zapatillas de deportes y salir a correr,
Ø el cambiar una silla de la biblioteca por la pista de entrenamiento,
Ø hacer oídos sordos antes comentarios desafortunados y seguir con nuestra tarea,
Ø etc.
Mientras que hacemos de cada una de estas inclemencias una aventura más que superar, nuestra fortaleza y afán de superación crece un poquito más.
Este puede ser uno de nuestros grandes secretos, el cual nos hace especiales así como diferentes al resto. Ni mejores ni peores, simplemente nosotros.
Recordad en los momentos difíciles que siempre habrá un compañero de hobbie en otro lugar, pero con inclemencias similares, luchando por superarse.
El por qué, porque PODEMOS.