Quizás el título de la entrada sea más propio para redactar una situación complicada a nivel sentimental. Y bueno, por qué no, se puede también interpretar así, no lo niego.
En infinidad de ocasiones alardeamos de estar bien rodeados, con gente que nos hace reir, que nos apoya moralmente, que nos echa una mano y varias cosas más que ahora no alcanzo a recordar.
Y sí, es cierto. ¿Quién no echa unas risas a diario con sus amigos o colegas de hobbie o trabajo? Pues la verdad que todos los hacemos. Pero este acontecimiento no implica que pese que a nivel físico esté uno rodeado de seres humanos llegue a sentirse así por dentro.
La comodidad moral no se consigue a base de alagos y reconocimientos de actos bien ejecutados. Es algo que va más allá, está dentro de cada uno e intimamente relacionado con su autoestima.
Hasta el ser más sociable puede llegar a sentir este vacío. Si si, risas y diálogos con un sin fin de personas al cabo del día, pero es sólo para pasar el rato y tratar de evitar a la dichosa amiga soledad.
Para unos esta sensación se asocia a aquellos individuos que llevan a cabo sus quehaceres cotidianos de manera solitaria. Pero nada más lejos de la realidad, creo que este estado es aquel que sientes internamente cuando finaliza el día y haces balance del mismo llegando a la conclusión de que te sientes sólo y no tienes nada.
Tal vez existen soluciones, y creo que la más optimista de todas es cambiar la actitud con la que uno afronta su devenir diario, haciendo hincapié en aquello realmente positivo y que nos causa sensación de biniestar. Para nada, en este caso una retira a tiempo en una victoria, quizás se pueden estar perdiendo batallas por el camino pero la guerra aún no ha terminado. Por ello debemos de buscar la felicidad en las pequeñas cosas, al fin y al cabo son las que nos marcan y nos suben la moral.
Es época de hacer tripas corazón y de aferrarse a la majestuosidad de lo imposible para encontrar nuestro aliciente para seguir adelante.
Mi verdad más sincera, sólo hace falta extrapolarla al sentido atlético.







